El sector turístico contaba con que el Mundial le reportara grandes beneficios. Esto es lo que revelan las cifras.


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El Mundial supuso un aumento real de los ingresos, impulsado por las tarifas, para los hoteles y los alojamientos de corta estancia. Sin embargo, las aerolíneas estadounidenses apenas notaron el impacto, y el auge de los visitantes internacionales no está a la altura de las expectativas.

Tras ocho años de planificación, millones de dólares invertidos por las ciudades anfitrionas y una gran expectación en el sector turístico, Norteamérica asumió el papel de anfitriona de la Copa del Mundo por primera vez en más de tres décadas.

El torneo concluirá oficialmente tras el enfrentamiento entre España y Argentina en la final del 19 de julio en Nueva Jersey. La pregunta que se plantea ahora el sector es: ¿ha merecido la pena?

Hay indicios de que el sector turístico ha salido ganando, sobre todo en las 16 ciudades sede repartidas por Estados Unidos, Canadá y México. Los hoteles experimentaron un repunte impulsado por las tarifas. Lo mismo ocurrió con los alquileres a corto plazo. Incluso indicadores más abstractos —como el orgullo nacional o la percepción de Estados Unidos como destino— parecieron beneficiarse del torneo. 

Sin embargo, otros indicadores, como las tasas de ocupación y el número de visitantes internacionales, se han estancado, sobre todo en Estados Unidos. 

«Teníamos la idea de que esto iba a batir con creces todas nuestras cifras y que iba a ser lo más alucinante...»