¿De Nueva York a Londres en 3 horas? El CEO de Boom Supersonic apuesta por 2029


Skift Take

Blake Scholl, de Boom Supersonic, afirma que los vuelos de pasajeros más rápidos que el sonido podrían lanzarse antes de que acabe la década, y esta vez, la economía podría funcionar por fin.

Series: The New Skift Podcast

La redactora jefe Sarah Kopit y el jefe de investigación Seth Borko hablan de viajes cada semana.

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Puede que el transporte supersónico de pasajeros muriera con el Concorde en 2003, pero Blake Scholl, Consejero Delegado de Boom Supersonic, ha declarado en el Skift Travel Podcast que las barreras que lo condenaron han desaparecido. Su objetivo: de Nueva York a Londres en tres horas a finales de 2029.

Boom, argumentó, ha resuelto barreras tecnológicas y normativas clave. El reactor de la empresa, XB-1, se convirtió recientemente en el primer avión de construcción privada en romper la barrera del sonido, demostrando que el vuelo supersónico puede lograrse al margen de los programas gubernamentales y a una fracción del coste histórico.

"Somos, como mínimo, seis veces más eficientes en términos de capital que los antiguos", declaró Scholl a Sarah Kopit y Seth Borko, y añadió que el programa de aviones de pasajeros de Boom podría suministrarse por miles de millones menos de lo que gastarían las empresas aeroespaciales tradicionales.

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Más allá del Sonic Boom

Una innovación importante es la forma en que la empresa aborda el temido estampido sónico. Utilizando algoritmos desarrollados originalmente para juegos de ordenador, Boom creó "Boomless Cruise", una técnica basada en software que permite a los aviones volar supersónicamente sin crear ondas de choque perturbadoras en tierra. "No se trata del avión, sino de cómo se pilota", afirma Scholl.

Esta capacidad ayudó a conseguir un cambio normativo clave a principios de este año: el fin de una prohibición estadounidense de 52 años sobre los vuelos supersónicos civiles. Según Scholl, Boom demostró su solución y actuó con rapidez en Washington para conseguir el apoyo de ambos partidos. "Desde nuestro primer vuelo supersónico en febrero hasta la aprobación de la normativa en junio, sólo pasaron 115 días", señaló.

Repensar el legado del Concorde

Los escépticos, entre ellos el Director General de Air France, sostienen que los viajes supersónicos son demasiado costosos y complejos para llegar a ser una realidad. Scholl replica que estas opiniones se basan en supuestos obsoletos.

El Concorde, dijo, fue un proyecto de prestigio de la Guerra Fría que nunca dio prioridad a la viabilidad comercial. El avión Overture de Boom, por el contrario, se está desarrollando conjuntamente con aerolíneas como United, American y Japan Aerolíneas, que ya han hecho pedidos por adelantado.

Con unas tarifas de ida y vuelta previstas de unos 3.500 dólares a través del Atlántico, Boom está situando su servicio directamente en el segmento de la clase business. Sin embargo, los primeros vuelos podrían tener precios mucho más elevados, dada la limitada oferta y la enorme mejora del producto a bordo.

Efectos multiplicadores en los viajes internacionales

Si Boom tiene éxito, las repercusiones irán mucho más allá de la aviación. Scholl estableció paralelismos históricos con la era de los aviones a reacción de la década de 1960, que abrió Hawái al turismo de masas, transformó los calendarios de los deportes profesionales e incluso propició el auge mundial de Nike. Según él, la tecnología supersónica podría desencadenar cambios de segundo orden similares en los destinos, la cultura y el comercio.

"No somos lo bastante listos para predecir todos los efectos", afirma Scholl. "Pero de una cosa podemos estar seguros: significará más viajes y más conexión cultural".

Lo que viene después

Boom espera sacar del hangar su primer avión de pasajeros Overture en 2027, hacerlo volar en 2028 y transportar viajeros a finales de 2029. La empresa también está trabajando en motores de nueva generación diseñados para alcanzar velocidades supersónicas sin los ruidosos e ineficaces postquemadores que obstaculizaban el Concorde.

De momento, Scholl apuesta por que la velocidad volverá a cambiar la forma y la frecuencia de los viajes. "Boom puede ser una empresa más grande que Boeing", afirma. "La demanda está ahí. La única cuestión es la ejecución".