Las redes sociales nunca han logrado imponerse en el sector de las reservas de viajes. La IA de Agentic podría enfrentarse a un problema similar


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Los grandes modelos de lenguaje (LLM) tendrán que demostrar que su IA proactiva es tan revolucionaria que puede ganarse la confianza y la fidelidad de los viajeros. Ni los sitios web de inspiración para viajes ni las redes sociales han sido capaces de hacerlo hasta ahora.

Aunque una nueva ola de plataformas basadas en la inteligencia artificial promete automatizar la planificación y la reserva de viajes, hay una larga trayectoria a la que conviene prestar atención. Durante más de una década, las empresas del sector turístico han intentado —sin éxito— convertir las redes sociales en un lugar donde reservar vacaciones.

Los consumidores pasan horas cada día en las redes sociales, pero siguen reservando sus viajes, en su gran mayoría, a través de agencias de viajes online como Booking.com y Expedia, o directamente con las aerolíneas y los hoteles.

Ya en 2010, Delta Air Lines incorporó un widget de reservas en Facebook. Y algunos pensaron que Kayak revolucionaría el sector de las reservas de viajes cuando empezó a gestionar reservas directamente, en lugar de redirigir a los usuarios a las páginas web de sus socios. Sin embargo, estas iniciativas nunca llegaron a cuajar.

Incluso Google abandonó hace varios años su función «Book on Google» para vuelos y hoteles, tras la escasa aceptación por parte tanto de los socios como de los viajeros. Esto ocurrió a pesar de que Google contaba con una ventaja: los usuarios de Google, especialmente los que utilizan su portal google.com/travel, suelen estar más cerca de realizar una reserva que