He vuelto a Hong Kong después de seis años. Occidente se equivoca: sigue funcionando


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La ciudad sigue ofreciendo aquello que la hacía especial. Y está rebosante de nuevas ideas en el sector de la hostelería.

Series: On Experience

Sobre la experiencia

Colin Nagy es estratega de marketing y escribe sobre experiencias centradas en el cliente e innovación en el sector del lujo, hoteles, aviación y otros. Puede leer todos sus artículos en aquí.

Hong Kong solía ser uno de mis destinos habituales. Lo visité por primera vez a principios de la década de 2000 y enseguida me llamó la atención la mezcla de lo antiguo y lo moderno, la increíble arquitectura de la ciudad, sus infraestructuras y su cultura de la hospitalidad. Fue amor a primera vista. No había vuelto desde 2019, antes de las protestas generalizadas de ese año y de los confinamientos por la COVID-19 que vinieron después. 

Muchos en Occidente veían Hong Kong en pasado, como una ciudad que ya no era lo que era. Pero yo no la había olvidado: esa densidad urbana que, de alguna manera, funciona; la facilidad con la que se puede pasar del distrito financiero a una ruta de senderismo en veinte minutos; y esa naturalidad cosmopolita que se percibe sin esfuerzo.

Hace poco volví para ver qué recuerdos seguían intactos y qué había cambiado. Llegué en Cathay Pacific, una aerolínea que está recuperando su antigua gloria. Al llegar, los colores de la flota siguen destacando sobre el fondo de esas verdes montañas del aeropuerto. Su oferta en las salas VIP sigue estando entre las mejores del mundo.

Aeropuerto Internacional de Hong Kong