Los gigantes hoteleros tienen un problema con la clase media. Esta es su solución


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Los grandes grupos hoteleros tienen un problema con la clase media. Cada vez es más difícil cumplir la promesa de ofrecer hoteles de calidad, estandarizados y aptos para familias a precios razonables.

Los grandes grupos hoteleros se enfrentan a una crisis de calidad en sus establecimientos de gama media. Los franquiciados, presionados por la inflación y las deudas acumuladas durante la pandemia, están posponiendo las reformas en los hoteles económicos y de gama media —los pilares de los viajes familiares por carretera, con tarifas que oscilan entre los 90 y los 150 dólares por noche—.

El resultado: muchas familias estadounidenses de clase media consideran que la brecha en cuanto a la calidad es cada vez mayor, y que los hoteles suelen resultar caros en relación con lo que ofrecen.

Para reducir la brecha, los grupos hoteleros están aplicando una combinación de estrategias: plantillas de renovación más económicas, un control de calidad más eficaz y nuevas marcas diseñadas para ser rentables con tarifas más bajas.

Presiones sobre los costes

«¿Cómo se vive la gestión de un hotel hoy en día en comparación con hace cinco o seis años? Es evidente que se ha vuelto más difícil en muchos, muchos aspectos», afirmó Christian Charnaux, director de desarrollo de Hilton, en una entrevista concedida la semana pasada en la conferencia sobre hostelería ALIS celebrada en Los Ángeles.

Un período de varios años marcado por las perturbaciones de la pandemia, los altos tipos de interés y la inflación ha dejado a muchos