El fracaso del Spirit conmocionó a Estados Unidos; el resto del mundo ya está acostumbrado


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Las quiebras de las aerolíneas son algo habitual en el agitado panorama del sector en muchos países. La quiebra de Spirit está obligando a replantearse los costes y beneficios de los instintos proteccionistas de Estados Unidos.

Spirit Aerolíneas la primera gran aerolínea estadounidense en más de dos décadas en declararse en quiebra, lo que supone una trayectoria notable en un sector caracterizado por ciclos de auge y caída.

En mercados como Europa, Canadá y Australia, las quiebras de aerolíneas se consideran una parte casi habitual —aunque indeseable— del funcionamiento del sector de la aviación. En Estados Unidos, es mucho más probable que las compañías en dificultades se reestructuren o sean rescatadas. El resultado es un sector que parece inusualmente estable, pero esa estabilidad conlleva algunas desventajas.

El sector aéreo estadounidense actual es el resultado de veinte años de consolidación. Tras una oleada de quiebras en la década de 2000 y principios de la de 2010, las fusiones dieron lugar a lo que podría considerarse un oligopolio. American, Delta, United y Southwest controlan aproximadamente tres cuartas partes de la capacidad de plazas en vuelos nacionales. Por debajo de ellas se sitúa un grupo más reducido de operadores especializados y de bajo coste, entre los que se encontraba —hasta el pasado fin de semana— Spirit.

Aunque ha recibido muchas críticas, esa estructura ha demostrado su solidez. Las grandes compañías aéreas se benefician