La silenciosa transformación del impuesto hotelero
Photo Credit: A document that states charges during a hotel stay. Skift
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El actual impuesto hotelero estadounidense se basó en una idea surgida en Las Vegas en 1955. La controversia actual gira en torno a quién controla el dinero.
Guardé la factura del hotel de una visita a San Juan la pasada primavera. Quizá sea el documento más claro del sector turístico: veinticinco partidas por dos noches, empezando por el precio de la habitación y seguidas de todo lo demás.
Lo que llama la atención de todo el mundo son los cargos: un recargo del hotel por servicios que apenas utilicé, un impuesto sobre la propina de un botones al que nunca vi, el aparcamiento, el desayuno y dos impuestos distintos sobre el desayuno. Si lo lees de arriba abajo, la factura parece una prueba para ver hasta qué punto un huésped está dispuesto a aguantar antes de quejarse en recepción. Así es como lo interpretaron mis seguidores de LinkedIn cuando lo publiqué, y no se equivocaban.
Pero el gravamen más importante es el más aburrido: el impuesto sobre la ocupación de habitaciones, que se remonta a una idea de hace setenta años sobre cómo financiar el turismo.
Gastos durante una estancia en un hotel de San Juan. Skift/Rafat AliEsa línea tiene su historia, y muchos de los impuestos de estancia y las tasas de destino que aparecen en las facturas de los hoteles estadounidenses se basan en el mismo modelo. Se trata de