Se avecina una campaña de control fiscal sobre los alquileres a corto plazo

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Para los anfitriones y operadores de alquileres a corto plazo de hoy en día, los márgenes se están reduciendo a medida que el mercado madura. Dado que las cuestiones fiscales y normativas siguen siendo un terreno cambiante, un nuevo estudio pone de relieve por qué el cumplimiento normativo se está convirtiendo en uno de los retos más importantes y subestimados a los que se enfrenta actualmente el sector del alquiler a corto plazo.

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El mercado estadounidense de alquileres a corto plazo experimentó un espectacular auge tras la pandemia en cuanto al número de anuncios y propietarios, seguido de una desaceleración considerable debido a la convergencia de factores económicos, normativos y de oferta, lo que dará lugar a un mercado más maduro para 2025. 

En general, la estabilización y la profesionalización del mercado han resultado beneficiosas para los propietarios de alojamientos de alquiler a corto plazo, ya que han hecho que sus inversiones y oportunidades de crecimiento sean más predecibles. Sin embargo, las cuestiones fiscales y normativas siguen siendo un terreno cambiante.  

Un nuevo informe de Avalara, titulado «Checked In, Taxed Out: Benchmarking Tax Compliance in the U.S. Lodging Industry» (Alojados, pero agobiados por los impuestos: análisis comparativo del cumplimiento fiscal en el sector hotelero de EE . UU.), se basa en una encuesta realizada a 500 anfitriones de alquileres a corto plazo que gestionan sus propias operaciones financieras y estrategias fiscales, así como a altos ejecutivos y responsables de gestión hotelera. Según el informe, «las normas en constante cambio tanto a nivel estatal como local, la complicada redacción jurídica y los complejos cálculos fiscales hacen que mantenerse al día con el sistema sea una batalla casi permanente».

La importancia de la integración del sistema fiscal para los alojamientos turísticos de corta duración

Para los operadores de alojamientos de corta duración (STR), el cumplimiento de las obligaciones fiscales supone una carga de tiempo considerable. Según el informe de Avalara, el 42 % de los encuestados del sector STR dedica entre 51 y 100 horas al año al cumplimiento de las obligaciones fiscales relacionadas con el alojamiento, mientras que casi una cuarta parte (23 %) dedica entre 101 y 200 horas al año, lo que equivale a varias semanas laborales completas perdidas en tareas administrativas.

Entre las tareas que más tiempo requieren se encuentran la comprensión de la normativa fiscal local, la presentación de declaraciones mensuales o trimestrales, la gestión de los distintos tipos impositivos en las distintas jurisdicciones y el registro de propiedades en diferentes ciudades y estados. Estos obstáculos son especialmente graves para los operadores de alquileres turísticos a corto plazo con anuncios en múltiples mercados, donde las normas pueden cambiar con frecuencia y sin previo aviso.

Como consecuencia, casi la mitad (45 %) de los encuestados de STR se sienten solo «algo preparados» para adaptarse a los requisitos fiscales nuevos o actualizados, lo que pone de manifiesto una vulnerabilidad creciente a medida que se intensifica la aplicación de la normativa.

Una nueva etapa en el control fiscal de los alojamientos turísticos

En los últimos años, el sector del alojamiento turístico a corto plazo (STR) se ha visto sometido a un menor control fiscal que el sector hotelero, ya consolidado. De hecho, solo alrededor de un tercio (34 %) de los encuestados del sector STR afirmó haber recibido una notificación de inspección en los últimos cinco años, frente al 60 % de los operadores hoteleros. Además, mientras que el 64 % de los encuestados del sector hotelero declaró haber recibido una notificación de sanción o una multa por incumplimiento durante el mismo periodo, solo el 19 % de los encuestados del sector STR afirmó lo mismo.

Esto puede deberse, en parte, a que los hoteles se construyen expresamente con ese fin, por lo que su actividad sujeta a impuestos resulta inmediatamente evidente. Por el contrario, muchos alojamientos de alquiler a corto plazo (STR) se construyeron originalmente como viviendas residenciales, lo que históricamente ha dificultado mucho más a las autoridades fiscales identificar cuándo una vivienda se utiliza con un fin diferente y sujeto a impuestos.

Esa falta de visibilidad se está reduciendo. Las autoridades han endurecido las normas reguladoras y de concesión de licencias, y los avances tecnológicos permiten identificar los inmuebles anunciados en las plataformas, supervisar los datos sobre reclamaciones y detectar con mayor eficacia las viviendas que incumplen la normativa.

El coste de oportunidad de los procesos de cumplimiento normativos manuales

La adopción de la tecnología en el sector de los alojamientos turísticos de corta duración (STR) sigue siendo desigual. Los estudios revelan que el 65 % de los encuestados del sector STR sigue recurriendo a procesos manuales o parcialmente automatizados para el cumplimiento de sus obligaciones fiscales, una cifra muy superior al 44 % de los propietarios de hoteles que dieron la misma respuesta. Aunque muchos operadores de STR han modernizado sus sistemas centrales más recientemente que los hoteles, menos de la mitad utiliza actualmente herramientas de cumplimiento basadas en la inteligencia artificial, que ofrecen importantes mejoras en la eficiencia.

En un aspecto, ambos sectores coinciden. Tanto STR como los operadores hoteleros reconocieron el papel que desempeñarán otras innovaciones tecnológicas a la hora de ayudarles a ahorrar tiempo y garantizar el cumplimiento normativo en el futuro. En ambos grupos, las áreas de mayor interés fueron «una mejor integración entre los sistemas de reservas, gestión de propiedades y fiscales» (50 %), «alertas basadas en IA sobre cambios fiscales» (47 %) y «acceso a tipos impositivos actualizados por ubicación» (46 %).

A medida que se endurecen las regulaciones, el coste de la inacción va en aumento. Los operadores de STR que sigan dependiendo de procesos manuales corren el riesgo de quedarse atrás, no solo en materia de cumplimiento normativo, sino también en cuanto a eficiencia operativa y escalabilidad.

«Los días en los que se podía pasar desapercibido han llegado a su fin», señalaba el informe. Para los operadores de STR, invertir en herramientas de cumplimiento normativo modernas y automatizadas es un requisito imprescindible para un crecimiento sostenible.

Descarga «Checked In, Taxed Out» aquí.

Este contenido ha sido creado en colaboración por
Avalara y el estudio de contenido de marca de Skift, SkiftX.