Las marcas de viajes creen que tienen un problema con la Generación Z. La mayoría tiene dos.
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Skift Take
Llegar a la Generación Z es una cuestión de distribución; conectar con ellos es una cuestión de producto. Pocas marcas de viajes han averiguado cuál de los dos problemas les afecta realmente. Las que aún no lo han hecho ya están perdiendo terreno, aunque todavía no lo reflejen las cifras.
No faltan estudios sobre la Generación Z en el sector de los viajes. Existen multitud de encuestas y artículos de opinión que abordan lo que valora esta generación, cómo gasta y qué la motiva a reservar. La conclusión general es que, para triunfar con la Generación Z, una marca debe estar donde está esta generación. Hay que estar en TikTok. Hay que colaborar con creadores de contenido. Hay que estar presente en los canales que esta generación utiliza realmente.
Eso no es incorrecto, pero solo es la mitad de la respuesta (y, por si sirve de algo, la mitad más fácil de llevar a cabo). El verdadero reto es saber si el producto final está realmente pensado para el viajero de la Generación Z.
Las marcas de viajes están llegando de verdad al público de la Generación Z, pero sin conseguir que se conviertan en clientes: las impresiones han aumentado y los viajeros hacen clic en los enlaces, pero los datos sobre satisfacción y fidelidad indican que el producto no está a la altura.
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