La nueva ciencia de la fijación de precios en los hoteles

Skift Take

Se acabó fijar los precios de los hoteles basándose en corazonadas y hojas de cálculo de Excel. Los operadores por fin se están tomando en serio la gestión de ingresos.

«Ocupación». Ese sencillo lema fue el motor del sector hotelero durante décadas. ¿Demasiadas habitaciones libres? Bajemos la tarifa. ¿Un competidor ha subido los precios? Hagamos lo mismo. Era una mezcla de hojas de cálculo e instinto, y eso supuso dejar escapar una gran cantidad de dinero. 

En la actualidad, los hoteles están revisando a fondo su forma de fijar los precios. En este sector estadounidense, valorado en 340 000 millones de dólares, el software está sustituyendo la intuición por la precisión. Los sistemas de fijación de precios utilizan «equipos de algoritmos», es decir, modelos que se adaptan en función de las condiciones del mercado, de forma muy similar a como un entrenador de béisbol elige a los lanzadores para situaciones concretas. 

Pocos conocen ese cambio mejor que Michael Morton, que se incorporó a Best Western hace 16 años. Por aquel entonces, fijar las tarifas suponía pasar horas inclinado sobre hojas de Excel junto con el personal de recepción. «En realidad, solo tenías como referencia lo que hacían tus competidores», recuerda. «Muchas veces, simplemente seguías sus pasos». En 2010, Morton propuso una idea radical a sus jefes: ¿y si los hoteles fijaran los precios de las habitaciones igual que Amazon fija los de sus productos?